El circo del silencio_Sofia M. Pérez noh_3ºA




Aquella noche parecía inofensiva. La luna descendía entre los árboles y tres amigas, Sofi, Liz y Sam,

skateaban, riendo como si nada pudiera alcanzarlas.

Creían en lo paranormal, lo buscaban, lo retaban. Les encantaba visitar cementerios, grabar y recorrer casas abandonadas. Pero esa noche, sin saberlo, no fueron ellas quienes eligieron el lugar… fue el lugar quien las eligió.


A las afueras del pueblo, entre campos secos y árboles torcidos, un rumor se extendía: había llegado un circo que nadie había visto instalarse. Algunos juraban haber escuchado risas en la madrugada; 

otros, haber visto luces girando en la neblina.

La curiosidad pudo más que la razón, y las tres decidieron ir

El aire olía a humedad y carne podrida. Entre la niebla se alzaba una carpa roja, enorme, agrietada por el tiempo. Un cartel colgaba de la entrada:

Circo del Silencio — El espectáculo que nunca termina.”—Debe ser una broma —murmuró Liz.

—O una leyenda viva —respondió Sofía, con una sonrisa nerviosa.

Sam no habló; observaba la carpa con los ojos muy abiertos, como si algo la mirara desde dentro.

En la entrada, un hombre alto, vestido de negro, las recibió. Tenía un rostro pálido, una sonrisa fija y una voz tan suave que dolía escucharla.

—Bienvenidas, niñas curiosas —dijo—. Qué gusto verlas por fin

Les entregó unos brazaletes rojos, numerados con tinta oscura.

—Un obsequio —añadió, sonriendo—. Para que el circo las recuerde… incluso cuando ya no estén.

Al entrar, un silencio espeso las envolvió. El público no se movía, ni respiraba. Las luces parpadeaban débilmente sobre cuerpos rígidos, con sonrisas congeladas. En el escenario, un payaso avanzaba lentamente. Su traje estaba sucio, su pintura corrida. Los ojos, vacíos, reflejaban la


—Soy Lampi —dijo con voz quebrada—, y hoy… ustedes son las invitadas de honor.

La música comenzó a sonar, pero no provenía de ningún instrumento: eran gemidos, susurros, risas deformadas. Las luces se apagaron de golpe y, en la oscuridad, algo rozó el cuello de Sofía.

—¿Liz? —susurró.

—Aquí… —respondió Liz, pero su voz sonó distante, hueca, como si hablara desde dentro de un pozo.

Cuando la luz regresó, el público había desaparecido. Solo quedaban las tres chicas y el payaso, que reía sin mover la boca. A su alrededor, los asientos estaban cubiertos de muñecos con rostros humanos, cada uno con un brazalete rojo.

—Ellos también vinieron —dijo Lampi—. Y también prometieron volver a casa.

El suelo tembló. De las sombras emergieron figuras deformes, sin ojos, con las bocas cosidas. Danzaban al ritmo de la música. Liz levantó su cámara y, al mirar por la pantalla, vio algo que ninguna de las otras podía ver: ellas mismas, bailando entre los muertos, con sonrisas ajenas.

—¡Sofía! ¡Sam! ¡Corran! —gritó, arrojando la cámara.

Salieron huyendo, tropezando entre los asientos, hasta encontrar la salida. Pero afuera ya no había campo, ni árboles, ni viento. Solo oscuridad.

El circo parecía flotar en medio de la nada. En el suelo, la neblina formaba rostros que murmuraban sus nombres.

—Esto no es real… —balbuceó Sam.

Claro que lo es —respondió una voz detrás de ella. Era el presentador—. Ustedes ya son parte del espectáculo.

De pronto, los brazaletes comenzaron a arderles en las muñecas. Sofía intentó quitárselo, pero la piel se le desprendió. El número cambió lentamente: 13.


El payaso apareció frente a ellas, sonriendo, y sus ojos se llenaron de lágrimas negras.

—El público nunca se va… —susurró—. Solo cambia de lugar.

Días después, el circo desapareció sin dejar rastro. Solo quedó un olor dulzón, como de carne quemada, y una mancha oscura sobre la tierra.

El pueblo guardó silencio… hasta que, una semana más tarde, la directora de la secundaria llamó a la policía: tres alumnas no habían regresado a clases.

Los agentes encontraron la cámara de Liz enterrada entre la maleza. Al revisarla, el video mostraba escenas inexplicables: risas distorsionadas, sombras moviéndose al revés, la carpa latiendo como si respirara.

En los últimos segundos, se veía el rostro de Sofía. Tenía los ojos completamente blancos. Sonreía, pero detrás de ella, algo respiraba fuerte, casi dentro del micrófono.

Una voz masculina susurró:

—Sigue grabando. Aún faltan tres.

La grabación se cortó, pero, al día siguiente, la patrulla que custodiaba la evidencia desapareció. Solo quedó la cámara, colocada en el asiento delantero, encendida, grabando.

El archivo nuevo mostraba al agente que había visto el video, sentado en el público del circo, con un brazalete rojo en la muñeca.

Desde entonces, el “Circo del Silencio” aparece y desaparece en distintos pueblos. Siempre con tres nuevos nombres escritos en el cartel de bienvenida… y tres asientos vacíos reservados al frente.

Dicen que, si alguna vez escuchas música de feria en medio de la noche, no mires hacia la niebla.

Porque el payaso Lampi sonríe cuando alguien curioso voltea.

Y si lo ves…

ya estás dentro.

Comentarios

  1. Buenas noches,sofia.Es un gusto haber leído tu historia,ahora te compartiré mi comentario crítico.Lo que me pareció positivo fue como desarrollaste a los personajes ya que hablas de lo que viven y como les da miedo ,también me gusto el ambiente que transmite tu historia por que si da un poco de miedo al leerlo por otra parte,lo que puedes mejorar es que agregues un poco más el final y que le agregues los acentos,considerando la buena escritura ya que algunos los omitiste ya todo lo demás me gustó mucho,Atentamente:Nathalia Koh Martin del 3°A

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  2. buenas noches,sofia.es un gusto poder haber leido tu historia,te compartire mi comentario critico. lo que me parecio atractivo fue como te esmeraste a desarrollar los personajes,ya que hablas de lo que viven y como les da miedo el payaso "Lampi", al igual me gusto muchon el ambiente que transmiten en tu historia, porque si da un poco de miedo al leerlo por otra parte le puedes agregar algo un poco mas emocionante al final, otra cosa que corrijas tus acentos considerando la buena escritura, porque si esta muy bueno...
    ATENTAMENTE: ESMERALDA BEATRIZ SILVEIRA DZUL

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  3. Buenos díass, Sofía.
    Me gustó leer tu historia y quiero compartirte mi opinión crítica. Algo que considero muy bueno es cómo desarrollaste a los personajes, ya que se entiende lo que viven y el miedo que sienten, lo cual hace que la lectura sea interesante. Además, la historia mantiene la atención del lector y logra generar tensión en varias partes, especialmente con el personaje del payaso “Lampi”.
    En mi opinión, podrías mejorar un poco el final agregando más detalles o emoción para que tenga un cierre más impactante. También creo que puedes seguir mejorando tu escritura, sobre todo en el uso de los acentos, ya que en general escribes bien y solo son detalles pequeños. En general, considero que es una buena historia y se nota el esfuerzo.
    Atentamente:
    Lizet Interian Chan
    3° A

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  4. Buenos díass, Sofía.
    Me gustó leer tu historia y quiero compartirte mi opinión crítica. Algo que considero muy bueno es cómo desarrollaste a los personajes, ya que se entiende lo que viven y el miedo que sienten, lo cual hace que la lectura sea interesante. Además, la historia mantiene la atención del lector y logra generar tensión en varias partes, especialmente con el personaje del payaso “Lampi”.
    En mi opinión, podrías mejorar un poco el final agregando más detalles o emoción para que tenga un cierre más impactante. También creo que puedes seguir mejorando tu escritura, sobre todo en el uso de los acentos, ya que en general escribes bien y solo son detalles pequeños. En general, considero que es una buena historia y se nota el esfuerzo.
    Atentamente:
    Lizet Interian Chan
    3° A

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