Aquel día, Tomás, junto con sus padres, se dirigían a una fiesta por la tarde. Se la estaban pasando increíble, hasta que empezó a anochecer y Tomás se estaba aburriendo. Tomás: Papá, ya me quiero ir. El papá: Espera un momento, que ya nos vamos. De camino a su casa, a medida que avanzaban, Tomás vio a un hombre que lo estaba mirando fijamente, pero Tomás no le dio importancia, aunque lo dejó un poco asustado. De paso pasaron al súper a comprar algunas cosas que ocupaban. Luego, cuando llegaron, el papá le dijo: El papá: Tomás, ayúdame a meter las compras. Mientras Tomás y su papá metían las cosas, Tomás vio algo que lo dejó completamente asustado. Tomás (asustado): ¡Papá! Mira, hay un hombre colgado. El papá de Tomás: ¿Dónde, hijo? Cuando el papá se dio cuenta, llamó a la policía. Al poco tiempo llegó la policía y les preguntó: Policía: Buenas noches, ¿qué fue lo que ocurrió? El papá: Cuando llegamos, vimos a aquel hombre colgado. Policía: Le realizaremos algunas preguntas… Los ...